Ambiance années 80 évoquant l'enfance et l'adolescence, en lien avec l'histoire de cheveux bouclés de KallyKurls

De niña con ondas a las primeras dudas: infancia, adolescencia y universidad

Soy la otra parte de KallyKurls, y quiero compartir cómo mi relación con mi pelo ha evolucionado con los años. No siempre ha sido una historia de amor. De hecho, durante mucho tiempo fue una guerra.

Infancia

Cuando era pequeña, tenía el pelo ondulado. Si lo llevaba muy largo, se me formaban tirabuzones de forma natural. Hasta la adolescencia, esas ondas no suponían ningún problema, salvo algún que otro tirón cuando mi madre me peinaba para ir al colegio.

Corrían los años 80. Salíamos a la calle sin teléfonos móviles. Las ondas se movían libremente por el barrio. Íbamos llamando casa por casa o quedábamos directamente en el parque más cercano. Las redes sociales eran los bancos del parque y los columpios metálicos que hoy sería impensable ver en un parque infantil. No había parques de bolas, pero había parques de arena de los que volvíamos con arañazos que se limpiaban con agua oxigenada y un antiséptico tópico de color rojo intenso… que picaba muchísimo.

¿Has visto Stranger Things? Pues eso…

Esa libertad se reflejaba en el cabello. Coletas o trenzas, diademas u horquillas en pelos naturales. Los cabellos infantiles solo llevaban agua o colonia.

Adolescencia

Cuando llegó la adolescencia, recuerdo que cada una de mis mejores amigas tenía una textura distinta: liso, muy rizado, y todo un espectro de ondas. Eran finales de los 80 y principios de los 90. Los rizos estaban de moda. Yo pasé por permanentes para llevar el pelo rizado. Los rizos eran tendencia y se mostraban libres… aunque las espumas dejaban el pelo como cartón. Mi madre me contaba cómo se planchaba el pelo de joven, literalmente con la plancha de la ropa. Me parecía de locos.

Flequillos cardados, melenas cortadas a capas, ondas, permanentes… Fueron años muy divertidos. Cazadoras tipo aviador, de cuero y cremalleras. Las hombreras dominaban la moda. Y la laca y la espuma formaban parte de mi rutina cuando salía con amigas. Quedábamos en casa de alguna para maquillarnos y peinarnos. Recuerdo con una mezcla de horror y admiración cuando se puso de moda la sombra de ojos azul.

Diría que todas mis amigas se hicieron al menos una permanente en aquellos años. De mi grupo, solo una tenía el pelo naturalmente liso… y hoy en día todavía lo tiene.

Si no viviste los 80 y los 90, busca en internet. No es Photoshop. Los 80 y los 90 fueron así.

Etapa universitaria

Al llegar a la universidad, no recuerdo por qué me convencí de que mi pelo era más bonito liso. Pasé mi etapa universitaria luchando contra mi pelo rebelde a golpe de cepillo y secador, con el resultado de una melena con demasiado volumen y mucho encrespamiento. Salía de la peluquería —cuando iba— con un pelo perfectamente liso, que al segundo día de humedad volvía a ondularse, tozudo.

Los años universitarios fueron una etapa de libertad personal, pero para mi pelo fueron años de frustración. Pocas amigas llevaban ya el pelo ondulado. Los alisados empezaron a formar parte de las rutinas. Las melenas se alisaban siguiendo el peinado de Rachel Green.

Fue entonces cuando empecé a preguntarme por qué mi pelo no podía ser como el de las demás. Aún no sabía que la pregunta correcta no era esa.


📖 Sigue leyendo mi historia:

Aquí te conté cómo pasé de las ondas libres de mi infancia a las primeras dudas en la universidad. Pero cuando entré en el mundo laboral, mi pelo dejó de ser una duda para convertirse en un problema que creía tener que resolver.

➡️ [Lee la segunda parte: trabajar, planchar y vivir con el pelo "domado"]

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